30 julio, 2013
Escrito por Angela De la Vega

Parecía que Apple ya no podía sorprendernos pero lo ha conseguido una vez más. Mientras que el difunto Steve Jobs siempre se arrepintió de no haber hecho un iCar, un coche de Apple, la compañía de la que fuera accionista el californiano siempre dudó de si sería rentable invertir en semejante aventura empresarial.

Sin embargo hoy día, la compañía con sede en Silicon Valley compite con Microsoft, Blackberry y Pandora por entrar en la industria del motor.

A final de año, los que quieran adquirir un coche tendrán la posibilidad de escoger entre muchos automóviles con funciones de iPhone incorporadas. Los coches incluirán el software de Apple ‘Siri’ con el que podrán controlar muchas de las funciones del coche. Desde la navegación hasta enviar mensajes de texto, correos electrónicos o escuchar música.

Desplazar a competidores en el mundo automovilístico puede ser más difícil que en el campo de la electrónica ya que la compañía americana se enfrenta a numerosos retos a los que quizás pueda dar solución con su propio ‘know how’.

Se trataría de solucionar el problema de las temperaturas extremas derivadas del motor de explosión, cuestión a la que está acostumbrada la industria de la computación pues los ordenadores se calientan y, para ello, existen diversas soluciones como la refrigeración líquida o una disposición determinada de los componentes del ordenador.

“Es imposible sobrestimar bien la dificultad de integrar un sistema de software externo dentro de un vehículo” dice Eric Noble, presidente de la consultoría industrial ‘Car Lab’. “Silicon Valley no termina de reconocer esta circunstancia”.

Apple, la compañía más grande del mundo en términos de valor de mercado, quiere acceder al negocio del automóvil en un momento en que los fabricantes ya consolidados se ven inmersos en la debacle de la seguridad. Blackberry y Microsoft son los principales proveedores de software a la industria del motor conforme a los datos de IHS iSuppli.

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