26 noviembre, 2013
Escrito por Maria Molina

Parece que el auge de los cigarrillos electrónicos va a frenar en seco. La Generalitat de Catalunya, a través de la Agencia de Salud Pública de Catalunya (Aspcat), ya ha anunciado su intención de prohibir el consumo de cigarrillos electrónicos en cualquier espacio cerrado, sea público o privado.

Además, el Govern también exigirá una ley específica catalana que restringa el acceso de los menores de 18 años a este producto, logrando la limitación de la publicidad y el patrocinio de los cigarrillos electrónicos.

El boom de los cigarrillos electrónicos empezó en 2011 cuando se abrieron los primeros establecimientos dedicados a su venta. Sin embargo, ha sido en los últimos meses, empujados por el asequible coste de abrir una franquicia dedicada a este producto (13.000 euros), cuando han proliferado estos comercios.

Son muchos los que se posicionan en contra de esta alternativa al tabaco. Los argumentos que emplean son:

1. Aparecen como una vía para empezar a fumar
2. Algunos cigarrillos electrónicos contienen nicotina entre sus componentes
3. No se ha demostrado que ayuden a dejar de fumar

4. Algunos modelos portan sustancias cancerígenas como las nitrosaminas y metales pesados
5. Un estudio defiende que disminuye la capacidad pulmonar del consumidor a corto y largo plazo

Consumo del e-cigarrillo
Por ahora “vapear” (fumar a través del cigarrillo electrónico) es legal en cualquier lugar, ya sea un espacio abierto o cerrado.

Sin embargo Catalunya, que ya prohibió en agosto el consumo de éste en centros de atención primaria y hospitales públicos, quiere lograr que en 2014, estos dispositivos no se puedan utilizar en ningún espacio cerrado.

De este modo, Catalunya será la comunidad pionera en el Estado en regular el uso de estos dispositivos.

Francia aplicó en mayo de 2013 la misma normativa a los cigarrillos electrónicos que a los tradicionales, mientras que en Austria se consideran dispositivos médicos, en Estados Unidos esta prohibido “vapear” en espacios públicos, y en Dinamarca, Bélgica, Australia y Canadá está prohibida su comercialización.

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