20 noviembre, 2013
Escrito por José Ferrando

Aunque la mayoría de recursos de multas no suelen terminar bien para los recurrentes, cualquier tipo de multa es recurrible, y la mayor parte de ellas podría terminar bien para el usuario si conociese algunos consejos a la hora de evitar el pago de la multa.

Por ello ofrecemos algunos consejos sobre las multas de tráfico y cómo tramitarlas.

En primer lugar es esencial conocer los tipos de multas que hay y saber qué tipo de sanciones acarrean. Las multas leves suelen implicar sanciones económicas de forma casi exclusiva, como las multas por no llevar el chaleco reflectante al salir del coche en autovía. Las multas graves pueden incluir la retirada temporal del carné de conducir e incluir la pérdida de puntos, como por ejemplo tras tirar una colilla por la ventanilla de un coche en marcha. Por último, las sanciones muy graves supondrán siempre pérdida de puntos, retirada temporal del permiso de conducción y sanción económica.

Una vez conocemos la multa y la sanción llega el momento de recurrir, pero, ¿qué podemos alegar en el recurso? En este sentido es muy importante explicar bien los hechos, si fuese posible con fundamentos jurídicos. Deberemos manifestar no estar de acuerdo con los hechos imputados, no dar excusas que impliquen el reconocimiento de que se ha realizado la infracción y que las excusas alegadas sean plausibles.

En este momento hay que recordar que el recurso de una multa es un proceso administrativo con varias etapas, por lo que no vamos a ganar el recurso con este primer escrito, aunque siempre cabe que ganemos si la Administración cometiese fallos en la tramitación de la multa.

Tendremos que comprobar que la denuncia recoja el hecho objeto de denuncia y el precepto legal que se ha infringido. Se debe identificar correctamente el vehiculo infractor y, si fuese posible, al conductor. También se deberá hacer una lista de las circunstancias de la infracción (lugar, fecha, hora y condiciones atmosféricas si fuese menester). Además la multa deberá incluir un número de expediente de la infracción, el importe económico y todas las sanciones aplicables, e información sobre el periodo en que será posible realizar alegaciones y pago de la multa.

El trámite de la multa es el siguiente: en primer lugar se impone la multa en el momento de la infracción, que podrá ser entregada en mano o puede llegar por correo un tiempo más tarde. Si la multa no se entrega en mano, será publicada en el Tablón Edictal de Sanciones de Tráfico (TESTRA). Algo útil para saber si hemos sido multados o no es darse de alta voluntariamente en la Dirección Electrónica Vial (DEV), que nos notificará de las sanciones que se nos impongan y no hayan sido entregadas en mano.

Una vez nos han notificado la sanción podemos seguir dos tipos de procedimiento:

1. En el procedimiento abreviado, si la multa se paga en veinte días podremos reducir la sanción económica un 50%, pero no podremos alegar nada al respecto. Si nos esperamos más de esos 20 días podremos imponer un recurso contencioso-administrativo, pero en caso de que se perdiese, el recurrente (nosotros), deberá abonar la cantidad íntegra de la multa y correr con los costes del trámite judicial.

2. El procedimiento ordinario permite la realización de alegaciones en los siguientes veinte días desde su notificación, tras lo cual se resolverá definitivamente en favor de una parte u otra. Si el recurso de alegaciones fuese desestimado, contaríamos con un mes para presentar un recurso potestativo de reposición ante el Juzgado Contencioso-Administrativo en el que presentamos la denuncia (es decir, recurriríamos su decisión).

Las multas por no poder identificar al conductor (no llevar el carné mientras se conduce), llevar en el coche un inhibidor de radares y en general todas las infracciones graves y muy graves siempre se tramitan mediante prodedimiento ordinario.

Si la multa no se recurre ni se paga, comienza un procedimiento administrativo que nos hará pagar un recargo del 5% de la sanción económica. Si aún así no se pagase, nos llegaría una notificación de provisión de apremio, donde el recargo sería ya del 10% de la sanción, pero podría incrementar hasta el 20% si aún así siguiese sin abonarse. En este punto también se empezarían a cobrar intereses de demora, y tras un periodo de tiempo que varía según la cantidad de la sanción, se dictaría un embargo de bienes y derechos.

Tanto el sitio web de la DGT como la mayoría de los ayuntamientos españoles permiten el pago digital de sanciones.

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