6 diciembre, 2013
Escrito por José Ferrando

Para la gran parte de las personas que están buscando trabajo, la entrevista es el peor momento de todos. Por ello es importante mantener la calma y que no se note que estamos nerviosos.

A los consejos que ya dimos sobre cómo triunfar en la primera entrevista de trabajo y cómo ir vestido, sumamos estas recomendaciones para que durante la entrevista no se note que estamos demasiado alterados, y de paso, evitar meteduras de pata motivadas por la tensión.

1. Reconocer las propias cualidades. Hay que sentirse cómodo por el hecho de que nos haya sido ofrecida la oportunidad de ser entrevistados, lo cuál quiere decir que ya hemos pasado por delante de un buen número de aspirantes. Si no pensaran contratarnos, la empresa no nos habría ofrecido la posibilidad de pasar una entrevista. Si nos han convocado es porque quieren comentar personalmente con nosotros nuestras habilidades, así que sería conveniente pensar bien sobre ellas y cómo presentarlas antes de la entrevista.

2. Tranquilizarnos. Sí, es más fácil de decir que de hacer, pero es importante que al principio nos mostremos energéticos y entusiastas. Es importante respirar, cuando estamos nerviosos tendemos a hacer inspiraciones cortas e irregulares, lo que nos altera más de lo que ya lo estamos: el oxígeno es un relajante natural. Estar más relajados nos permitirá pensar de una manera más clara y dar respuestas más adecuadas.

3. Concentración. El objetivo de la entrevista es abrirnos de una manera cautivadora y honesta que establezca un puente de confianza y comunicación que haga pensar al entrevistador que somos ideales para ese puesto de trabajo. Si nos hacemos una lista de las cosas que queremos transmitir durante la entrevista y la repasamos varias veces, seguro que durante la entrevista no nos pillará nada por sorpresa. Además, habremos de ser concisos en nuestras respuestas: las respuestas largas nos llevan a hablar de cosas no relacionadas y a divagar, lo que aumentará nuestro nerviosismo.

4. Investigación. Para ir a una entrevista con confianza en nosotros mismos es importante conocer tanto la compañía para la que postulamos como el tipo de trabajo que desarrollaríamos dentro de la empresa. De esta manera nos aseguramos no encontrarnos con preguntas inesperadas que puedan evidenciar nuestro total desconocimiento sobre un tema concreto. Si el entrevistador nos preguntara si tenemos alguna cuestión que formular, la única respuesta válida es que sí: una o dos preguntas acertadas sobre la empresa y el puesto al que optamos puede marcar la diferencia.

5. Sonreir. Las sonrisas dan una imagen de positivismo y entusiasmo, y como lo malo de las primeras impresiones es que solo puedes tener una, nos deberemos asegurar de que ésta sea todo lo positiva posible.

6. Escucharemos activamente. El entrevistador notará nuestro interés y se mostrará más abierto a hablar con nosotros, la comunicación será más fluida. Cuando se nos haga una pregunta nos tomaremos unos segundos para pensar qué decir, evitando siempre las respuestas “de carrerilla”. Si no entendemos bien la pregunta, mejor preguntar antes de responder que meter la pata hasta el fondo.

7. Practicar. Cuanto más practicamos una actividad mejores somos, así que cuantas más veces practiquemos entrevistas de trabajo, mejor parados saldremos de ellas. Si nuestra voz tiembla, ni nos verán seguros de nosotros mismos ni nosotros nos sentiremos así. Es importante practicar enfrente de un espejo o con otra persona, prestando atención a las expresiones faciales, la postura y el contacto visual.

8. Planear. Si planeamos por adelantado la entrevista no se nos olvidará nada. Todo lo que llevemos preparado nos dará tranquilidad y nos evitará nervios del último momento: la noche de antes plancharemos la ropa y nos aseguraremos de que nos sienta bien; pero también iremos varios días antes al sitio de la entrevista para ver cuánto dura el trayecto y si sabemos llegar, buscar sitios para aparcar si vamos en coche, etc. Por último, el día de la entrevista es importante que lleguemos con tiempo de sobra: mejor dar una vuelta por los alrededores antes de la entrevista que hacer un sprint final para no llegar tarde, o peor, llegar después de la hora a la que nos habían citado.

9. Prohibido el café. Muchas personas no se convierten en humanas hasta que se han bebido su taza de café mañanero, pero con la adrenalina que tenemos en las venas antes de una entrevista, un exceso de cafeína puede hacernos más daño que bien. La cafeína puede llevar a nuestro sistema nervioso a entrar en un estadio tal que nos convirtamos en máquinas de hablar, lo que puede perjudicar, y mucho, al desarrollo de nuestra entrevista.

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