4 enero, 2014
Escrito por José Ferrando

Con la llegada del año nuevo multitud de personas se proponen hacer cambios en su vida. Con la mala situación económica que España sigue viviendo, cambiar de trabajo en estos momentos no parece una opción muy cabal.

Por ello, afianzar el puesto de trabajo se ha convertido en algo necesario. Y nos guste o no, gran parte de nuestro rendimiento laboral y su valoración dependerá de la relación que tengamos con nuestro jefe.

Un mismo trabajo puede ser valorado de formas muy diferentes según la opinión que tenga nuestro jefe de nosotros, y por eso proponemos unos cuantos consejos para que nuestro jefe nos quiera más… ¡aunque nosotros no lo queramos ver ni en pintura!

1. Cumplir objetivos. De nada sirve llevarse bien con nuestro superior o nuestros compañeros si no hacemos nuestro trabajo bien y a tiempo. De hecho, llevarse bien con el jefe y no cumplir con los objetivos que tenemos incluso poría perjudicarnos de cara al resto de compañeros.

2. Cuidado con los chismes. Podemos despertar envidias de otros trabajadores o hacer que nuestro jefe deje de tomarnos en serio. Para hacer una buena carrera profesional, lo mejor es ganarse la confianza de nuestro superior a través de otros medios.

3. No al “peloteo” Hacer la pelota es una bajeza, y todo el mundo se dará cuenta. Además, un jefe no es para siempre, y podemos quedar al descubierto si se produce un cambio en su puesto de trabajo.

4. Es una relación de dos direcciones. Al jefe solo hay que consultarle lo imprescindible: no hay mejor manera de demostrar iniciativa a la vez que demostramos que valoramos su opinión a la hora de tomar decisiones. Sobre todo, no hay que saltarse la autoridad jerárquica del jefe, ya que podemos perder en un momento años de intentos Online casinos die gebruik maken van het Netent software zijn onder anderen:De Netent software  wordt door de spelers van Netent casinospellen ervaren als aantrekkelijk. de ganarnos su confianza.

5. En la sencillez está el gusto. Cuando tengamos una buena idea se la contaremos al jefe, breve y sencillamente. Si no logramos captar su atención es que no era una idea tan buena después de todo.

6. Hay malos jefes. Son los que solo quieren personas que los alaben, pero incluso estos “pelotas” no llegarán lejos. Este tipo de jefes prescinden muy rápidamente de cualquiera, por mucho que se haya arrastrado para llevarse bien con él.

7. Tomar la iniciativa. Si no somos parte de la solución somos parte del problema. La crítica es buena en cierta medida, pero puede convertirnos en los quejicas de la oficina si no la administramos con cuidado.

8. Las reglas (también) están para romperlas. Le progresión se hace a base de la transgresión de lo establecido, y los jefes suelen huir de los maniáticos de las reglas. Pero tampoco hay que pasarse, si el orden que hay es uno y no otro es porque tiene cierto grado de utilidad.

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