23 marzo, 2014
Escrito por José Ferrando

Con el inicio de la nueva estación debido al Equinoccio de Primavera que tuvo lugar ayer por la tarde, se produce un cambio de la posición de la Tierra respecto a su órbita solar que hace que en el hemisferio norte los días empiecen a ser más largos que las noches.

Como ya venimos notando desde hace algunas semanas, las horas de luz se han incrementado, y poco a poco amanece más temprano y anochece más tarde.

Por ello, desde 1974, en España se cambia la hora del reloj dos veces por año, en primavera para adelantarlo y en invierno para atrasarlo, y así aprovechar mejor las horas de máxima luz solar de la jornada.

El cambio de hora supone adelantar una hora el reloj el último domingo de marzo, mientras que deberemos atrasarlo el último domingo de octubre. Esta norma viene regulada a nivel comunitario por la Directiva Europea 2000/84, que determina que el cambio de hora se producirá al mismo tiempo en todos los países de la unión.

En cualquier caso, este cambio de hora tiene numerosas ventajas, ya que permite un gran ahorro eléctrico al permitir que la mayor parte de la jornada laboral se produzca en horas con luz solar. Además, hay numerosos efectos secundarios, como la disminución de la contaminación y de los accidentes de tráfico debido a la mayor luminosidad ambiental.

el pais deberia cambiar su hora para coincidir con la que le toca pro su situacion geografica

Estas cuestiones han desatado recientemente un debate en España, que según los expertos no tiene la hora adecuada a su posición geográfica. De hecho, el Meridiano de Greenwich, que marca la hora cero mundial, pasa por Huesca y Alicante, quedando la mayor parte del Estado a la izquierda del mismo, y correspondiéndole por lo tanto la hora de Canarias, Reino Unido, Portugal e Irlanda.

Sin embargo, el debate ha pasado a un segundo plano y no está en la agenda política del Gobierno, pese a las ventajas económicas que podría traer este cambio horario.

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