2 abril, 2014
Escrito por José Ferrando

Hacer la declaración de la renta es un tabajo bastante arduo, sobre todo si la realizamos por nuestra cuenta sin contratar los servicios de un contable o de un gestor administrativo.

Muchas veces terminamos la declaración sin haber repasado bien los datos y enviamos el borrador sin haber comprobado detenidamente los errores, bien por desconocimiento o bien porque no nos damos cuenta por muchas veces que los veamos.

Esto influye directamente en la cantidad que nos puede salir a pagar o a devolver en nuestra declaración del IRPF, por lo que es muy importante prestar atención a datos que, por hacer poco tiempo que forman parte de nosotros, no nos damos cuenta de ponerlos en la declaración. Esto puede incluir desde el matrimonio hasta el hecho de tener descendencia.

Una de las cosas que los españoles más suelen olvidar a la hora de hacer su borrador es marcar la adquisición de una vivienda. Si adquirimos la vivienda antes del fin de 2013 podremos declararla y obtener una reducción de nuestra base imponible. De hecho, podemos deducirnos hasta un 15% del valor pagado por la vivienda hasta un importe tope de 9.040 euros. Además, deberemos tener en cuenta tanto las cantidades satisfechas en esta transacción, como los intereses y la amortización de capital.

En caso de que decidamos hacer una declaración conjunta con nuestro cónyuge, hay que prestar especial atención a que no se registre solamente la mitad de la deducción, es decir, como si hubiéramos hecho la declaración de manera individual. La casilla responsable de esto es la 738 del formulario, así que no está de mas repasar esta cuestión.

En caso de divorcio, la declaración solo puede aparecer a uno de los ex cónyuges, así que sería conveniente contactar con los abogados que lleven o hayan llevado el divorcio para llegar a un acuerdo económico.

También deberemos vigilar los posibles errores catastrales de inmuebles, parcelas y garajes. Por ejemplo, si el garaje ha sido adquirido junto con la vivienda habitual este no tributará, así que si es nuestro caso no deberemos declararlo como tal en la casilla correspondiente.

Los seguros de inmueble y de vida, así como los gastos por construcción, ampliación o rehabilitación de la vivienda habitual, también pueden aportar desgravaciones de la base imponibles de los contribuyentes. En el caso de que seamos arrendadores de un piso, estos gastos también serán deducibles para el propietario, que es el que corre con los gastos, aunque no para el inquilino.

Por lo que respecta a los alquileres, ambos contratantes disfrutan de deducciones especiales y que pueden alcanzar hasta el 10,5% de lo declarado en este apartado según la renta de inquilino y propietario. Los jóvenes menores de 35 años podrían disfrutar de una exención de hasta el 100%.

En cualquier caso, lo más conveniente sería contratar los servicios de un gestor administrativo para la declaración, al menos las primeras veces que la hagamos, y de darle toda la información que podamos, para así asegurarnos de hacer bien la declaración de la renta y, de paso, aprender a hacerla para años siguientes.

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