20 noviembre, 2013
Escrito por Jaume Navarro

Las modalidades contractuales para prestaciones futuras no termina en el plan de jubilación privado. Existe una amplia gama que desde el sector privado se está abriendo a un mercado en alza debido al miedo infundado desde los sectores públicos.

En un momento en que el Gobierno reforma las pensiones públicas e intenta fomentar la pensión privada, provoca que los ciudadanos vean peligrar su nivel de vida futuro. Ante este miedo y la evocación cada vez más frecuente sobre la inestabilidad de las futuras pensiones, son más los que recurren a planes privados en los casos en que se lo pueden permitir.

Este es el caso de la reforma de las pensiones aprobada en septiembre y que entrará en vigor en 2014, eliminando la referencia del IPC en su actualización, con lo que los pensionistas perderán poder adquisitivo progresivamente. Una reforma de las pensiones que se fundamenta en la esperanza de vida, pero ¿son viables las pensiones públicas?.

Los planes de jubilación privados permiten ahorrar como complemento a aquellas rentas que admiten un ahorro adicional. Contratando estos planes se consiguen unos beneficios fiscales que para las rentas más altas puede llegar hasta el 56% de beneficio fiscal en el IRPF.

Existen otros planes como los de previsión asegurados (PPA), que tienen bonificaciones fiscales idénticas al plan de pensiones tradicional, pero que garantizan una rentabilidad mínima que suele ser del 2% más lo que ofrece la entidad, que puede acabar siendo del 3%, a distinción de la volatilidad que genera el plan tradicional.

Los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), se diferencian por su liquidez, que en cualquier momento se puede exigir. Los planes de jubilación tradicionales no se pueden tocar hasta que se alcanza la jubilación, existe un fallecimiento u otros motivos como la invalidez. Los PIAS cuentan con ventajas fiscales y se reembolsan al cabo de más de diez años de su contratación en forma de renta. Sus ganancias quedan exentas de impuestos.

Dependiendo del perfil del contratante, siendo más adverso al riesgo o más proclive al riesgo, elegirá un plan con una rentabilidad garantizada o un potencial de rentabilidad, es decir, un PPA o un plan protegido, o un plan tradicional.

Si no se busca una exención fiscal, existen otra alternativa que son los fondos de inversión. Las ganancias dependen del mercado de renta variable, como en parte hacen los planes tradicionales, pero los fondos tienen sus ganancias al 100% adheridas al mercado, con lo que se puede perder parte del ahorro.

Son inversiones para usuarios amantes del riesgo, que otorga mayores beneficios, pero también una mayor inseguridad. Los fondos tributan en su reembolso con un máximo del 27%, pero mientras se encuentra en vigor están exento de tributación.

¿Son viables las pensiones públicas?

Jubilados parques. Foto

Después de ver las posibilidades que pueden ofrecer las alternativas para garantizar las futuras pensiones, vamos a analizar las cuestiones que se utilizan para generar el pensamiento afín a la inviabilidad de las pensiones con lo que poder recortar las prestaciones que de ellas se derivan y que el miedo generado a los ciudadanos les lleve a la contratación privada.

Economistas como Vicenç Navarro han llevado a cabo varios estudios científicos que demuestran la viabilidad de las pensiones públicas.

En primer lugar se pretende asumir que la esperanza de vida mide los años que vive una persona. En España se asume mediante este indicador que la esperanza de vida ha aumentado cuatro años, de 76 a 80 años desde 1980 a 2005.

El promedio de la esperanza de vida se saca mediante una media, es decir, que si un país tiene dos ciudadanos y uno muere a los 80 (A) y otro a los 40 (B) y en otro país uno muere a los 80 (C) y otro a los 20 (D), en el primer país la esperanza de vida es de 60 años y en el segundo país es de 50 años, con lo que se afirma que el ciudadano A ha vivido 10 años más que el C.

En el caso de España, esto ocurre con la mortalidad infantil. Durante esos 25 años se ha registrado un descenso de la mortalidad prematura, con lo que se ha conseguido un promedio más alto, pero no quiere decir que la población viva más, sino que no muere tan joven.

Analizando el promedio de vida por clases sociales, en España, los más ricos viven diez años más que los más pobres.

Otro aspecto a tener en cuenta es la proyección demográfica, La Caixa publicó en 1998 un futuro colapso de las pensiones en los diez años siguientes, otros bancos como el BBVA en 2005 y 2007, o el Santander en 1992 y 1999, hicieron similares publicaciones.

Las publicaciones hablan de la pirámide de edad. En países como España las pensiones se financian a través de las cotizaciones a la Seguridad Social, número de cotizantes y cantidad cotizada. Y tanto uno como el otro estaban subiendo hasta la llegada de la crisis, que atacó al empleo y con la que se siguen bajando los salarios.

La incorporación de la mujer en el mercado laboral ha llevado a este crecimiento. Por lo tanto, los problemas que se deben atajar son el crecimiento del empleo de calidad y la subida de salarios, sobre todo en las rentas medias y bajas.

Por último analizar el coste de las pensiones en relación al PIB. Se prevé para 2060 un coste en pensiones sobre el PIB de 15,1%, mientras que en 2007 fue de 8,4%. La Comisión Europea ha visto en ello un problema alarmante y por ello exige la reforma de las pensiones.

Teniendo en cuenta que según datos de la misma Comisión, la productividad crecerá para 2060 un 1,5%, con lo que el PIB será 2,23 veces mayor que en 2007. Con ello si se considera el valor del PIB en 2007 como 100, el de 2060 será de 223, por lo que en 2007 para los pensionistas se destinará 8,4 sobre 100 y en 2060, 33 sobre 223.

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