23 agosto, 2013
Escrito por Rodrigo Cortiña

Las previsiones erróneas sobre la contracción del PIB, que se redujo en un 1,3% en vez del 0,50% predicho por el Gobierno para 2013 costarán unos 14.000 millones euros en forma de impuestos a los contribuyentes.

El Gobierno, que no contaba con las necesidades de capital de esa cuantía en los Presupuesto Generales de 2013 confiaba que la recesión se cifraría en torno al cero por ciento anual.

A fin de compensar el desfase de datos, el Gobierno tuvo que recurrir a compensar el desfase acumulado recurriendo a créditos excepcionales (en forma de deuda pública) y echando mano de las reservas acumuladas como último recurso, con las reservas de pensiones o el mismo fondo de contingencia de los presupuestos.

En el caso español, una recesión más larga implica más paro y en la presentación de cuentas de este año los expertos coincidían con que el gasto en pensiones asistenciales aumentaría de forma notoria, empezando el ejercicio con seis millones de parados que no podrían ayudar a compensar el deterioro en las arcas del Estado.

En el cuadro económico formulado por el Gobierno, se decantaron por una tasa del desempleo más moderada, en torno al 24,3%, asumiendo que era muy difícil que el total de desempleados quedara por debajo del 27,1 %.

Ante la falta de fondos para garantizar que se puedan pagar todos los subsidios por paro de aquí a final de año, el Ejecutivo ha tenido que recurrir a un crédito de 5.850 millones de euros para destinarlos directamente a la Seguridad Social, a fin de que se puedan financiar las bonificaciones a la contratación.

 

Añade el primer comentario !

Escribe una respuesta