3 diciembre, 2013
Escrito por Jaume Navarro

La consultora internacional KPMG ha realizado el informe Perfiles globales del defraudador, con el que ha investigado más de 596 casos de todo el mundo.

El fraude empresarial, que está relacionado con el fraude fiscal, es una práctica ilegal que perjudica a las arcas públicas, ya que no está en conocimiento de la Hacienda Pública.

El informe manifiesta la “facilidad de saltarse los controles internos contra el fraude” cuando varias personas colaboran.

Los analistas destacan el descenso de estas malas prácticas en la época de crisis económica en que se encuentra la economía mundial.

Otras organizaciones internacionales como la Asociación de Examinadores Certificados de Fraude (ACFE), también coinciden con los resultados del estudio de KPMG, que cifran en un 5% del PIB mundial el coste que tiene el fraude para la economía.

El desfalco que llevan a cabo los directivos asciende a una cantidad de 2,5 billones de euros, similar a la economía de Alemania.

Para España este fraude empresarial supone una cifra similar a rescatar todos los años al sector financiero, unos 50.000 millones de euros.

El perfil del defraudador es específico. Es un directivo entre 36 y 45 años, que desempeña un puesto ejecutivo relacionado con el área de las finanzas y que lleva al menos seis años en la empresa.

Ángel Requena, socio de KPMG en España y coautor del informe, declara que “los altos ejecutivos continúan aprovechando las oportunidades para acometer fraudes en las empresas en las que trabajan por importes muy elevados”. Los avances técnicos permiten que el fraude se mantenga oculto durante varios años, el tiempo medio para cometer estos delitos oscila entre uno y cinco años.

Los delincuentes sacan dinero en cuentas bancarias extranjeras y para cuando se les intenta coger, el rastro del dinero ha desaparecido.

Requena afirma que en España este fraude empresarial se “observa sobre todo en el sector financiero, en las infraestructuras, las telecomunicaciones y en las energéticas“.

La malversación es el principal delito fraudulento que ha detectado el análisis. También señala otros delitos como la manipulación de la información financiera, el cohecho, la corrupción o el blanqueo de capitales.

Los comentarios no estn activados