31 enero, 2014
Escrito por Jaume Navarro

El INE ha publicado el Índice de Precios de Consumo (IPC) durante el primer mes del año, donde ha caído en un 1.3%.

Con los datos publicados sobre los precios en enero, todo hace suponer que España puede entrar en un proceso de deflación, como adelantamos en este medio hace unas semanas, que estancaría aún más la economía real.

Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) se sitúo en enero en el 0.3%, al igual que la tasa de diciembre de 2013.

Puede que los datos vengan influidos por la campaña de rebajas en vestidos y calzados. Sin embargo la tendencia europea no hace predecir que se trate de un periodo transitorio.

La primera estimación de los precios en la zona euro para el mes de diciembre, muestran una caída hasta el 0.7%, muy por debajo del objetivo del Banco Central Europeo del 2%.

Con estos datos, el Índice de Precios de la Eurozona se encuentra en el nivel más bajo desde que se crease la moneda única.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, insiste en que no existe deflación, ni tampoco se estima en un futuro, por las herramientas que posee el BCE, pero la caída de precios puede estancar la recuperación de la economía europea y su deuda.

La caída de los precios en España es debido a al abaratamiento de los carburantes sobre la subida que tuvieron en 2012, que según el Boletín Petrolero de la UE, es un 2.7% más bajo que hace un año.

Las instituciones de poder de la Eurozona esperan que la economía se recupere y que con ella empuje el aumento del consumo y así aumentar los precios. Pero para una economía como la española esta predicción puede no servir, ya que sin aumentar la demanda interna, su recuperación puede quedar muy alejada.

El BCE estudia activar la compra de los bonos soberanos para estimular las economías a través de la facilitación del crédito, en el mismo sentido puede optar por comprar activos de entidades bancarias, lo que supondría un nuevo rescate de forma sumergida, o cobrar a la banca que deposite su dinero en el BCE, para obligar a que lo ponga en circulación.

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