31 marzo, 2014
Escrito por José Ferrando

Tras el Consejo de Ministros del pasado viernes, Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda, anunció en rueda de prensa que España no había alcanzado el límite de déficit marcado por la Comisión Europea, un 6,5% del PIB, por tan solo 12 centésimas.

El déficit de las arcas españolas se sitúa por tanto en un 6,62% del PIB, que se incrementa hasta un 7,08% si incluimos además las ayudas prestadas a las entidades bancarias.

Montoro se muestra optimista ante estos datos y asegura que “España en su conjunto ha cumplido los objetivos marcados”. De hecho Montoro aseguró que el déficit es inferior, y que cuando España ajuste los cálculos nacionales a las directivas de Eurostat (el INE europeo), este se reducirá en 1,5 puntos porcentuales.

España y su déficit juegan por lo tanto en la frontera de lo admisible para los países de la zona euro en época de recesión. En ese sentido, Montoro hace gala del liberalismo económico del Partido Popular al asegurar que cumplir el déficit “no es la meta”, sino el camino a seguir para reducir el gasto y las necesidades de financiación de las Administraciones Públicas del país.

Ante las críticas por los resultados del déficit estatal, que apenas se sitúa tres décimas por debajo del déficit obtenido el año pasado, Montoro respondió en la rueda de prensa: “no muera usted por la décima. Muera por lo que significan esas cifras en términos de su efecto económico”.

Si analizamos los datos del déficit según administraciones públicas, los números empeoran el resultado. La Administración Central Supera en 7 décimas el déficit marcado para este año, situándose en un 4,5% del PIB, lejos del 3,8% que debería haber cumplido. La Seguridad Social es la que más acusa este incumplimiento, llegando a sobrepasar en un punto el objetivo marcado para 2013.

La explicación es sencilla: un mayor número de parados significa más gasto por el incremento de subsidios de desempleo. Además de la destrucción de puestos de trabajo, también hay muchas personas que, por su edad, salen del mercado laboral mediante jubilación o prejubilación, lo que también ha incrementado el presupuesto destinado a esta partida.

Los Ayuntamientos son la única parte de la Administración que ha sabido cumplir con los objetivos marcados y ha logrado incluso tener superávit. Las cifras de este año marcan el dato en un 0,41% del PIB, el doble que el año pasado. En cambio, las Comunidades Autónomas superaron el déficit marcado del 1,3% en más de dos décimas, llegando al 1,54% del PIB.

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