24 marzo, 2014
Escrito por José Ferrando

Las actuales dificultades para encontrar un trabajo bien remunerado por cuenta ajena ha hecho que muchos ciudadanos hayan empezado a desarrollar una carrera profesional en solitario como autónomos freelance.

Esta salida, además, puede permitir al trabajador realizar un trabajo que le gusta y en el que estará más cómodo, al ser su propio jefe y depender solo de los clientes.

En el último lustro más de 800.000 personas se han sumado a la población empleada gracias a haberse convertido en autónomos o porque han sido contratados por uno de ellos.

Actualmente, según los datos de 2014 del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) del Ministerio de Trabajo, más de tres millones de personas trabajan bajo este régimen, casi un 18% de los afiliados a la Seguridad Social.

Pero trabajar por cuenta propia no es una tarea fácil, por eso hemos decidido listar algunas de las cuestiones que deberemos tener en cuenta a la hora de embarcarnos en una carrera freelance:

1. Lo primero que hay que hacer es aprender a administrarse correctamente y saber cuándo son los pagos de impuestos, cuánto tendremos que pagar y cuáles son los procedimientos. Por muy bien que funcione el negocio este se nos puede comer todos los beneficios con una simple multa de Hacienda a causa de un retraso en los pagos.

2. Muchas ideas no funcionan a la primera, así que le daremos todas las vueltas necesarias para que lo hagan. Sin embargo, hay una delgada línea que separa una buena idea con una mala ejecución de una mala idea, así que insistiremos en nuestro proyecto, pero solo hasta cierto punto.

3. Puede que un proyecto con una excesiva inversión inicial sea demasiado arriesgado para nuestra situación económica actual, por lo que deberemos considerar otras opciones.

4. Tener más de un trabajo suele ser una salida fácil para conseguir la financiación para nuestro plan empresarial sin poner en peligro nuestra casa ni nuestro bienestar económico. Gracias al pluriempleo tendremos menos tiempo libre, pero mucha más seguridad económica al principio de nuestra aventura empresarial.

5. De hecho es importante encontrar esos ratos de tiempo libre para no terminar demasiado estresados. Una mente cansada discurre peor, así que deberemos aprender a marcar horarios aunque nuestros clientes crean que estamos disponible las 24 horas del día.

Pese a que las mayores preocupaciones para un autónomo freelance vendrán de dos sitios concretos -qué se le cobra a los clientes y dónde los podemos encontrar-, lo que más dificultades añadirá al negocio en un principio es la burocracia de Hacienda y la Seguridad social.

De hecho el alta como autónomo dependerá de estos dos organismos, así como las cotizaciones mensuales y la afiliación a la mutua médica que cubrirá al freelance en caso de enfermedad.

Como autónomo deberemos declarar el IVA cada tres meses con el modelo 303 de autoliquidación, y todos los años, además, deberemos realizar una declaración de IRPF algo más elaborada que si trabajásemos por cuenta ajena.

Puede parecer un gasto superfluo, pero sobre todo al principio, sería conveniente contratar los servicios de una gestoría para asegurarnos de no olvidarnos de ningún trámite y que nos pueda orientar.

Todo un quebradero de cabeza que, sin embargo, puede traernos muchos beneficios empresariales y personales.

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