30 noviembre, 2013
Escrito por José Ferrando

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El mundo laboral de los autónomos siempre es más inestable, tienen que trabajarse su puesto día a día y el cambio de empresa y proyectos están a la orden del día.

Esto provoca que una parte importante del trabajo de las empleados freelance sea el venderse a uno mismo, mostrar los proyectos realizados y conseguir que el potencial empleador los contrate a ellos y no se incline por otro tipo de ofertas. Por eso, desde BolsaClick, damos unas cuantas sugerencias sobre como encarar un nuevo proyecto.

Lo que hay que tener claro desde un principio es que, la persona a la que vayamos a enviar nuestra propuesta de emprendeduría, recibirá muchísimas propuestas aparte de la nuestra. En ese sentido, la propuesta habrá de ser clara, breve y concisa respecto al proyecto que se presenta.

Por otra parte, internet y las redes sociales laborales, como LinkedIn, favorecen la posibilidad de compartir archivos, dar referencias o enseñar portfolios de una forma más sencilla: compartir un link será suficiente, siendo además mucho más cómodo y rápido que descargar un pesado archivo adjunto.

En tercer lugar, ya en materia de la propuesta freelance en sí, algo evidente pero que por esa misma razón se nos suele olvidar: hay que presentarse indicando quiénes somos y a qué nos dedicamos. Muchos puestos de trabajo freelance son para perfiles concretos, muy especializados, así que hay que indicar exactamente en qué consiste nuestro trabajo y por qué creemos estar capacitados para esta oferta.

Siguiendo con esta argumentación, deberemos indicar en un párrafo corto, cuatro líneas a lo sumo, por qué somos ideales para el proyecto en cuestión. Nótese las palabras “ideal para el puesto” y no “adecuado para ello”: justificaremos esto con trabajos y proyectos anteriores más que con la formación que tengamos al respecto.

Nuestra quinta recomendación es sobre la posibilidad de que el cliente pida una estructuración de la estrategia o un calendario con el desarrollo temporal del proyecto. Es muy importante recordar en este punto que en no raras ocasiones se premia originalidad o eficiencia sobre temporalidad. Es decir, que un proyecto más duradero pero que presenta un diseño o calidad superior puede ser más atractivo que otro proyecto que tenga una duración temporal menor.

Antes de enviar la solicitud, hay que comprobar varias veces el perfil profesional y completarlo al máximo. No estará de más que otra persona lo lea para asegurarse de que no hay faltas de ortografía y que nos hemos explicado bien, sin complicar demasiado lo que queremos decir. Además, podremos saber cuál es la sensación que transmitimos con ese tipo de perfil y qué cosas podríamos mejorar.

En séptima posición, probablemente lo más importante: hay que poner precio a nuestro trabajo. Si la empresa tiene establecido un margen de remuneración nos ajustaremos al mismo: no debemos regalar nuestro trabajo, ni tampoco plantear un proyecto más caro de lo que tienen previsto. Además, y pese a las grandes excepciones, los empleadores siguen considerando que barato no es sinónimo de calidad.

Para cerrar el mensaje de contacto, nuestras bazas serán el optimismo, la profesionalidad, la sinceridad y la disponibilidad. Ofreceremos la oportunidad de pedir más recomendaciones y referencias, señalaremos que podremos ampliar información si nos lo piden y hablaremos de poder enseñar trabajos parecidos que ya hayamos realizado.

Pero sobre todo no nos despediremos al final del mensaje, sino que indicaremos que esperamos respuesta, valoración del proyecto, o cualquier otra coletilla final que de a entender que confiamos en que haya un feedback entre la propuesta que hemos enviado y la empresa.

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