19 enero, 2014
Escrito por Jaume Navarro

La inflación ha cerrado el tercer trimestre con un crecimiento que ha provocado que en 2013 hayan crecido los precios en un 0,3%. Estos resultados comprende la cifra más baja desde que se comenzó a elaborar la serie histórica en 1961.

Este dato puede ser alarmante por la entrada de la economía española en una situación de deflación, que sumerja a la economía española en una espiral de bajadas de precios, disminución de la producción y descenso de los salarios y despidos.

El crecimiento de los precios es en diciembre una décima superior al dato que ofrecía el INE por el aumento en los precios de los carburantes para el transporte y el gasóleo de la calefacción de las viviendas.

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La cifra a tener en cuenta es la que excluye el precio de la energía y que ha disminuido dos décimas en diciembre.

Las consecuencias del comportamiento de los precios es debido al bajo consumo y la caída constante del gasto de las familias.

El índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), que permite fijar una medida de inflación común comparada con el resto de países de la Eurozona, se ha situado en diciembre en el 0,3% en tasa interanual.

El indicador no ha variado respecto al mes anterior, situándose por debajo del IPC general. El IPC a impuestos constantes también se ha posicionado por debajo del general con una cifra de 0,2%.

El IPC se ha mostrado variable durante 2013 pasando de su mayor registro en febrero (2,8%) a una tasa negativa en octubre (-0,1%), que se convertía en la primera desde hace cuatro años.

Los precios se han comportado igual que en diciembre de 2012 atendiendo a criterios comparativos de tasa mensual, donde han aumentado en una décima.

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