2 febrero, 2014
Escrito por José Ferrando

La adopción de la nueva directiva europea sobre hipotecas tiene un doble sentido: por una parte, evitar la concesión de préstamos poco viables a la población, y por otra, reforzar la protección y los derechos de los acreedores.

Esta actuación pretende incrementar el nivel de protección de la ciudadanía a nivel comunitario, al tiempo que “se dirige a la actividad crediticia y el préstamo irresponsable que, en el reciente contexto de la crisis financiera, ha contribuido al aumento del número de préstamos inasequibles, de incumplimientos y de ejecuciones hipotecarias en toda la UE”, señalan desde la Comisión mediante un comunicado oficial.

La nueva normativa europea obliga a que el prestamista deba evaluar la solvencia del deudor antes de concederle un crédito, además de que el primero deberá informar correctamente al segundo de las obligaciones que está adoptando al firmar el acuerdo.

Esto permitirá incrementar la transparencia en la publicidad de los productos financieros crediticios, además de obligar a una información pre-contractual completa. Según los estados miembros de la Unión Europea, esto mejorará ademá la profesionalidad de los intermediarios de crédito y creará un sector financiero más estable.

Además, la directiva incluye principios “regulatorios y supervisores” para los intermediarios de crédito, que se completan mediante la creación de estándares comunitarios sobre la información que obligatoriamente se le deberá proporcionar al deudor antes de firmar el contrato de crédito.

En este contexto regulatorio, la Comisión Europea ha aprobado a su vez una regulación para los grandes bancos de los países de la Unión Europea, lo que permitirá limitar la capacidad de actuación que estos tienen en los mercados financieros especulativos.

Esta actuación afectará aproximadamente a treinta grandes entidades bancarias, todas aquellas cuyos activos superen los 70.000 millones de euros y tengan una gran cantidad de capital, cuya cantidad no ha sido especificada para el público, invertida en activos especulativos. Santander y el BBVA serán los únicos bancos españoles afectados.

Añade el primer comentario !

Escribe una respuesta