4 noviembre, 2013
Escrito por Jaume Navarro

La deuda sigue incrementándose. Según el último informe del Banco de España, la deuda de la economía española se sitúa en un 323,5% del Producto Interior Bruto (PIB), por lo que, si hacemos la media, cada español debería 70.200 euros, un total de 3,3 billones de euros. En los inicios de la crisis, en 2007, la deuda aumentaba hasta el 256% del PIB.

La deuda se reparten en partes muy desiguales entre el sector público y privado, el primero debe casi el 100% del PIB y el segundo el otro 220%. Pero la trayectoria también está siendo distinta, mientras el sector privado reduce su deuda, el público la va incrementando.

La Administración Pública ingresa por debajo de lo que gasta y acumula en el segundo trimestre de 2013 un 92,3% de deuda sobre el PIB, que puede alcanzar a finales de año el 94,3%. Lo que demuestra que los ajustes que se imponen a los ciudadanos no están dirigidos a reducir el déficit.

¿Quién posee la deuda pública?

En España la mayoría de la deuda la poseen las instituciones financieras. Desde 2010, el 75% de la deuda la compra la banca española y el resto, fondos de inversión y compañías de seguros españolas.

¿Quién ha vivido por encima de sus posibilidades?

Desde el inicio de la crisis hemos podido oir esa misma frase, que culpaba a la euforia consumista de los ciudadanos de la crisis financiera, por endeudarse más de lo que podían.

Cabe desmentir esa afirmación ya que los españoles no disponían de los conocimientos para interpretar la macroeconomía y deducir que lo que pregonaban grandes entes privados y gobiernos sobre el “milagro español”, no era más que una burbuja económica a punto de explotar.

Los datos demuestran que dentro del sector privado la mayor carga la llevan las empresas con un 150%, mientras que las familias deben un 80%.

Según el FMI, el 20% de la deuda empresarial es incobrable y existe “un 43% de la deuda de las empresas que debe ser refinanciada” según explicaba José Viñals, director de asuntos monetarios del FMI. Esto significa que los beneficios brutos de las empresas no pueden pagar los intereses que deben.

Un análisis del Banco Central Europeo demostraba que algunos sectores de la economía española no tienen ningún tipo de competencia. Mirando el Ibex 35, aparecen las empresas que proceden de privatizaciones que se dieron en la Transición como las eléctricas, las petroleras o telecomunicaciones, que eran antiguos monopolios públicos vendidos a precio de saldo y que ahora sin competencia llevan a cabo el ajuste de sus empresas a través de sus trabajadores, con menores salarios, o incrementando precios, que recae en los consumidores.

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