14 marzo, 2014
Escrito por Jaume Navarro

El Estado ha salido al rescate de banca española junto a Bruselas, nacionalizando las pérdidas a fondo perdido, ya que estas transferencias se convertirán subvenciones.

A pesar de que en la gran banca española el Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), no haya transferido capital, sí lo ha hecho a través de las ayudas europeas y los créditos casi al 0% que emite el Banco Central Europeo (BCE).

Las entidadess nacionalizadas, subvencionadas o con ayudas públicas reconocidas han utilizado las fusiones como la oportunidad de eliminar puestos de trabajo, rebajar salarios y cerrar oficinas.

Pero también lo está haciendo la gran banca que ha recibido ayudas públicas, a pesar de que no sean reconocidas mediáticamente, que han cerrado más de 1.000 sucursales.

En 2013 las principales entidades financieras del Ibex 35 (Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell, Popular, Bankinter, junto a Kutxabank y Unicaja, cerraron el 5,4% de sus sucursales, un total por encima de 1.100 oficinas.

Tras los despidos del sector financiero y el cierre de oficinas, queda en la actualidad un total de 19.690 sucursales pertenecientes a estos siete bancos.

Las entidades que mayor restructuración han ocasionado al sector son el Banco Santander, BBVA y Caixabank.

El banco presidido por Emilio Botín ha sido el más activo en cuestión de reducción de plantilla. Tras absorber Banesto, ha despedido a 2.100 trabajadores, un 7,2% de empleados de banca en España.

En el mismo sentido, otros como el BBVA han despedido a la mitad de la cifra del Santander pero de una forma distinta. La entidad presidida por Francisco González ha despedido a 1.300 trabajadores, rompiendo con el pacto que mantenía en su plan de adquisición de Unnim, donde expresaba que despediría a la mitad de los empleados que ha acabado echando a la calle.

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