10 enero, 2014
Escrito por Jaume Navarro

Los dramáticos datos de desempleo juvenil en España y las bajas perspectivas de futuro están condicionando a toda una generación que sufre las consecuencias de la crisis.

Estos jóvenes sin futuro se encuentran inmersos en la llamada “generación perdida”, que al mismo tiempo es la generación española más preparada.

Es contradictorio decir que los jóvenes españoles de la actualidad son los más preparados y sin embargo los que peores condiciones de empleabilidad están sufriendo.

La emigración y la continua “sobre educación” son las alternativas que maneja esta generación perdida para no quedarse parados y perder por completo la esperanza de sentirse útiles.

Por ello no es de extrañar los resultados del estudio “Crisis y contrato social. Los jóvenes en la sociedad del futuro” que ha realizado el Centro Reina Sofía.

El 46% de los jóvenes entre 18 y 24 años afirman que aceptarían cualquier trabajo, en cualquier lugar a pesar de que tuviese un salario bajo. Y es que este grupo se encuentra condicionado por la situación y por las continuas medidas que evidencian un futuro más precario.

Por ello el 85% piensa que trabajaría en lo que fuese y casi el 62% creen que tendrán que marchar al extranjero en busca de una oportunidad.

En el mismo sentido se expresa el 80%, la gran mayoría, que piensa que su futuro está ligado a la dependencia económica de su familia.

El informe se ha realizado mediante un trabajo estadístico en el que se han efectuado 1.000 entrevistas y ocho grupos de discusión. Estos jóvenes piensan que se ha roto el “contrato social”, con el que los jóvenes a cambio de un esfuerzo inicial de formación e integración en el mundo laboral, conseguían configurarse un futuro.

Analizan la actualidad como una situación de desempleo, dificultades para emanciparse, inseguridad, pérdida de derechos, destrucción de lo público y crecimiento de las desigualdades económicas y de poder.

Esta generación está convencida que está generando una involución en el bienestar de las generaciones y que ellos no continuarán con la mejora generacional que vivieron sus padres, que vivieron mejor que sus abuelos, sino que ellos van a vivir peor que sus padres y sus hijos aún sufrirán más.

Los jóvenes piensan que sus hijos no disfrutarán de la igualdad de oportunidades sociales que ellos han podido disfrutar, tendrán mayores dificultades para acceder a la educación, sanidad y derechos sociales.

Culpables

Los jóvenes tienen muy claro quienes han provocado esta situación. El Gobierno es ampliamente elegido como el responsable de esta situación, seguido de los empresarios y banqueros.

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