26 agosto, 2013
Escrito por Rodrigo Cortiña

El pasado viernes Microsoft anunció que su consejero delegado, Steve Ballmer, se retirará en los próximos meses, una vez se elija un sucesor para el cargo.

El directivo, que sustituyó en el cargo de CEO a Bill Gates en el 2000, continuará dirigiendo la compañía hasta que se nombre un nuevo máximo responsable.

Pese al rápido anuncio de la compañía, Microsoft ya está trabajando en ello de una forma especial, formando un comité especial que buscará llevar a cabo el proceso de búsqueda del sucesor, que estará dirigido por John Thompson y que contará con la presencia de Bill Gates, así como de Chuck Noski y Steve Luczo.

La firma de Redmond ha anunciado que se considerarán tanto talentos externos como internos y que se trabajará con la firma de cazatalentos Heidrick & Struggles International.

El anuncio tuvo un gran impacto en las bolsas. Nada más confirmarse la salida de Ballmer, las acciones de Microsoft se dispararon un 9%.

Muchos analistas e inversores afirmaron que la salida de Steve Ballmer debería haberse producido antes, debido a la inadaptación de este como CEO en la era Post-PC, en la que medios portátiles como las tabletas y los smartphones van ganando más peso frente a la interacción con un ordenador convencional. Por lo que el nuevo director general tendrá que hacer unas reformas internas bastante grandes a fin de competir con gigantes como Google o Apple.

La firma ha empezado a trabajar en esa dirección. En julio anunció una amplia reestructuración con la creación de cuatro grandes áreas: sistemas operativos (con Windows, Windows Phone y el sistema operativo de la Xbox), dispositivos (con los negocios del tablet Surface), aplicaciones y cloud.

Distintos medios estadounidenses consideran que la salida de Ballmer se debe al deterioro en las cuentas de las compañías: pese a que sea una empresa rentable, en su cuarto trimestre fiscal, la firma registró unos ingresos de 19.900 millones de dólares y un beneficio por acción de 0,59 dólares, lejos del consenso de las previsiones de los analistas que apuntaban a unos ingresos de 20.740 millones y una ganancia por título de 0,75 dólares.

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