4 diciembre, 2013
Escrito por José Ferrando

Después de que ayer se hicieran públicos los datos del paro del mes de noviembre, llegan las primeras “buenas noticias” en años, ya que no solo ha disminuido el paro, sino que es la primera vez en casi dos décadas que cae esta tasa.

En concreto, hay 2.475 personas menos en paro que el mes anterior, aunque estos datos esconden una realidad: también hay menos afiliados a la seguridad social. De hecho, hay muchas más personas que han perdido esta afiliación (más de 66.000) de las que han encontrado trabajo, lo cual demuestra que en realidad se está destruyendo empleo.

A los casi 2.500 parados menos hay que contraponer las 66.000 personas que no están ya inscritas en la Seguridad Social (ni en el paro) porque se han convertido en inactivos: jubilados, estudiantes, pensionistas y gente que no tiene empleo pero tampoco lo busca activamente.

Pero para ver si efectivamente los datos de ayer suponen un motivo de optimismo o son simplemente una ilusión estadística analizaremos varias dimensiones del asunto:

1. Esta es la segunda caída interanual del paro en lo que llevamos de crisis. En octubre hubo menos parados, igual que en noviembre, aunque ambos datos son diferentes de la creación de empleo. El mes pasado el retroceso fue de 22.000 personas respecto a octubre de 2012.

2. Crece el número de autónomos. Entre octubre y noviembre más de 13.000 personas se dieron de alta como autónomos, crecimiento que no se daba desde diciembre de 2008. Aunque con noviembre se suman ya tres meses seguidos en el crecimiento del número de autónomos, estos datos en realidad lo que esconden es una precarización del mundo laboral: ahora muchas personas ya no son contratados en régimen de temporalidad sino que desde las empresas se les obliga a que se den de alta como autónomos. De esta manera, las empresas solo disponen de sus servicios cuando tienen necesidad de ellos en proyectos concretos, inestabilizando de facto la seguridad salarial de los trabajadores.

3. Se vuelve a destruir empleo en noviembre. Porque recordemos que aunque haya menos 2.000 personas en el paro, esta cifra palidece ante las casi 67.000 que han dejado de estar afiliadas a la seguridad social. Si de 67.000 personas que ya no están en la Seguridad Social solo 2.000 han dejado de estar en la lista del paro, esto quiere decir que hay 65.000 puestos de trabajo que ya no existen.

4. Más del 90% de las contrataciones son temporales. En noviembre se formalizó más de 1 millón de nuevos contratos, pero solo un 7,57% de los mismos fueron indefinidos. Es decir, los nuevos compromisos laborales se extinguirán dentro de pocos meses, lo que resulta en “parches” en las estadísticas de empleo que se caerán dentro de poco tiempo.

5. Si se analizan los datos de manera desestacionalizada, es decir, sin tener en cuenta la influencia del momento del año, los parados se reducen en 40.885. Este indicador sí que lleva cuatro meses de mejora contínua y es el que mayor esperanza da a la recuperación del empleo en el país.

6. Los nuevos parados provienen en su mayoría del sector servicios y en menor medida de la agricultura. La industria, y en concreto la construcción, llamada “el cuarto sector”, son los segmentos laborales en los que más personas han conseguido encontrar empleo.

7. Desde noviembre de 2012 se han perdido casi 250.000 puestos de trabajo, que llegan al millón si tomamos como base noviembre de 2011, mes de elección del actual Gobierno. Sin embargo, la tasa interanual de empleo señala que la destrucción del mismo se ha suavizado hasta casi una cuarta parte respecto al periodo 2011/2012.

8. La destrucción de empleo es más intensa en el sector de la hostelería, el que más personas emplea, y que perdió casi un 8% de sus cotizantes. Educación, Administración Pública y Defensa son los sectores en los que se incrementó el número de afiliados a la Seguridad Social.

2013 se convierte en el primer año en el que noviembre registra una caída del paro desde que comenzase la serie estadística en 1996, pero no parece que haya que anunciar que el paro en España haya tocado techo.

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