15 noviembre, 2013
Escrito por Ana Bort

Snapchat está ahora en boca de todos. La aplicación deseada por Facebook es aún una ‘pequeña’ empresa en el mundo de Internet con cinco millones de usuarios cuya peculiaridad es que es la aplicación más utilizada por los jóvenes (y no tan jóvenes) para el envío de fotos subidas de tono.

El motivo es muy sencillo. La aplicación hace que las fotos se borren diez segundos después de que sean enviadas. Y eso hace que sea el caldo de cultivo para fotos rápidas, picantes, controvertidas y morbosas que quien las envía sabe que van a desaparecer enseguida.

Facebook puso encima de la mesa tres mil millones de dólares para hacerse con la misma y sus creadores, Bobby Murphy y Even Spiegel, procedentes de la universidad de Stanford, no lo vieron claro.

La empresa está valorada en 595 millones de euros y ni siquiera multiplicando varias veces esa cifra han conseguido convencer a sus jovencísimos creadores (Murphy, el mayor, tiene 24 años) de caer en las manos de Facebook.

¿Qué persigue Facebook intentando ‘captar’ Snapchat? Lo mismo que quiere conseguir teniendo Instagram en su poder. La compró en abril del año pasado por mil millones de dólares (un tercio de lo que ofrecían a Snapchat) para hacerse con sus 30 millones de usuarios (una sexta parte de lo que tiene la red de mensajería ‘picante’).

Facebook ‘necesita’ rejuvenecer su mercado y su producto en un momento en el que las altas en su red social comienzan a estabilizarse y la moda es ‘quitarse’ de Facebook a favor de otras redes sociales más modernas, nuevas y sin tantos problemas de privacidad.

Por ahora el caramelo de Snapchat se les ha escapado, pero quién sabe si no lo volverán a intentar o si la red de mensajería subida de tono caerá en manos de otro gigante tecnológico.

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