22 agosto, 2013
Escrito por Rodrigo Cortiña

La economía española busca en el comercio exterior y en el turismo los motores para una posible recuperación económica aprovechando el comienzo de la recuperación en Europa.

La crisis económica ha sido desde sus comienzos especialmente virulenta para España, que basaba su motor de crecimiento en la construcción y empresas asociadas aprovechando las sinergias existentes entre empresas y los efectos de arrastre, en los que gracias al motor de la construcción existían sectores afines que producían para ese sector que también se veían beneficiados por el auge del sector inmobiliario.

Ante el descalabro del sector inmobiliario, parecía que España no encontraría un sector donde asentarse, hasta que apareció el sector exterior: la reciente recuperación de algunos socios europeos podría ser el motor que ayude a España a salir de la crisis.

El auge de las exportaciones ha sido la gran sorpresa de la crisis: las ventas al extranjero aumentaron en un 7% entre enero y mayo, mientras que la economía de la zona euro transitaba por una contracción, debido a que ahora España vende a más países, pese a que Alemania y Francia siguen acumulando el 35% de las ventas al extranjero.

La mayor demanda en el exterior “se ha logrado en gran parte a través de ajustes de empleo y en menor medida por precios internos. Ahora resta mantener esta mejora competitividad obtenida”, indica el estratega de Citi, José Luis Martínez, que asegura que muchas empresas debido a la débil demanda interna tuvieron que internacionalizarse como método de supervivencia.

Por otro lado, el turismo también ha sido otro milagro económico para el país: los problemas de otros destinos rivales del Mediterráneo, como las revueltas en Turquía y Egipto han provocado que España vuelva a ser el foco de turismo principal para unas vacaciones de sol y playa, apuntando a que el PIB turístico aumentará en un 1,3% para este trimestre.

En cuanto al impacto de ambos sectores, los economistas creen la buena marcha de estos sectores ha servido como amortiguador del frenazo económico, pero sostienen que hacen falta aún más buenas noticias para dar un portazo definitivo a la crisis, ya que pese a que ayudan, el comercio exterior y el turismo no son sectores capaces de crear empleo para que el paro caiga sustancialmente.

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