26 julio, 2013
Escrito por Rodrigo Cortiña

La nacionalidad es uno de las características que se suele mirar a la hora de establecer el rating de un país, entendiendo que el entorno cercano influye en la capacidad de pago por parte de las empresas. Por lo que las calificaciones de Moody’s, Fitch y Standard & Poors de España afectan directamente a las empresas de nuestro país.

Para Axesor, la única agencia de rating española, hay siete compañías de mediana calificación más solventes y con menos riesgo que el país.

Viscofan, Zardoya Otis, Iberpapel, Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE), Ence, DF y Miquel y Costas son ejemplos de empresas que tendrían una nota media superior a la BBB con la que Fitch califica a España.

Otras empresas españolas, Almirall, Barón de Ley, CAF, Dia, Elecnor y Vidrala, tendrían la misma calificación del país, según la agencia de rating española.

“Cuando fijamos nuestros rating, penalizamos menos el tamaño de las empresas, porque es relativo según la economía del país. Una empresa de 100 millones de beneficios es una microempresa en EEUU, pero en España sería más mediana”, explica Adolfo Estévez, que también considera que “el riesgo país sólo tiene impacto si se tiene un 100% del negocio en España”.

Para buscar financiación en el mercado es necesario una calificación crediticia para que los inversores tengan una referencia en cuanto al riesgo que asumen comprando deuda y que puedan exigir una determinada rentabilidad a cambio.

Muchas de estas empresas no están siendo valoradas por las tres grandes del sector debido a que no realizan emisiones, pero las posibles necesidades de financiación podrían llevar a algunas de estas empresas a acudir a otras fuentes de financiación para crecer. El caso de Prosegur es un ejemplo a estudiar: captó en marro 500 millones de euros en bonos a 5 años por sólo un 2,75%, debido a que su calificación BBB con “perspectiva estable” es mejor que la del Reino de España.

Añade el primer comentario !

Escribe una respuesta