25 julio, 2013
Escrito por Angela De la Vega

El mismo día en que se conoce la noticia de que el árbitro de Competencia alemán podría rechazar la compra de E-Plus por parte de Telefónica, la CNMV ha anunciado que la compañía española ha alcanzado un beneficio neto de 2.056 millones de euros en lo que va de ejercicio, un poco más de lo que algunos analistas habían augurado.

“El segundo trimestre de 2013 ha supuesto un significativo avance en la ejecución de nuestro proceso de transformación, que empieza a reflejarse en la mejor evolución de las variables operativas y financieras”, ha afirmado César Alierta, presidente de Telefónica.

El dato es algo peor que el que se obtuviera el año pasado durante el mismo periodo pero supone una mejoría con respecto a las expectativas iniciales. La buena marcha de la empresa se debe a una fuerte aceleración del negocio en la zona de Sudamérica y Europa.

La deuda neta financiera de la compañía está en 49.793 millones de euros a fecha de junio de este año habiendo disminuido en 8.517 millones desde junio del 2012 y sufrido un recorte de 1.466 millones de euros desde el principio del ejercicio.

El grueso de los ingresos se obtienen en Latinoamérica y suponen el 51,4% de los ingresos totales a lo largo del semestre. Telefónica Europa disminuye el peso en los beneficios de la empresa española hasta el 46,9% debido a Telefónica España que alcanza el 23%.

En cuanto a los ingresos derivados de operaciones en Telefónica España llegan a los 6.559 millones de euros en el primer semestre del 2013 lo que significa un descenso del 15,1% interanual a consecuencia de la caída de ingresos por la venta de terminales móviles que se ha producido por el fin de una subvención aplicada en el mes de marzo del pasado año.

Telefónica España suma un 4% menos de clientes que en el 2012, constituyendo Movistar Fusión el mayor generador de crecimiento de la actividad de Telefónica España y alcanzando los 2,2 millones de clientes a fecha del pasado mes.

El anuncio de los resultados de la compañía se ha realizado en una situación de incertidumbre para la empresa. Telefónica quiere tener una mayor cota de mercado en Alemania para lo cual pretende comprar E-plus, acción que la situaría en la mayor compañía de telecomunicaciones del país germano. Frente a ello, el árbitro de competencia alemán muestra su desacuerdo con la fusión y es posible que la rechace en los dos próximos meses tras estudiar el caso.

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